La España de Franco: una, grande y muy viril
El uso de las palabras no es casual. Tal vez por eso la profesora Zira Box arranca este ensayo con la cita de un editorial, recién acabada la Guerra Civil, del diario Levante, órgano de Falange valenciana: “Políticamente hay dos formas de entender la vida pública, dos maneras de estar en un pueblo, dos formas de Estado”. Por un lado, el clásico, sereno y masculino, y, por otro, el romántico, pasional y afeminado, nos aclara su autora. Y en esa definición se asienta la tesis de este libro, en cómo desde Falange se defiende una ideología profundamente regeneracionista, para huir de la conciencia de crisis creada tras el 98 y “recuperar España”. A partir de esa frase, Box nos explica cómo el discurso falangista sobre la nación, sobre el Estado, se centró en una serie de atributos… viriles: “la regeneradora virilidad no era solo la descripción de los atributos de una nueva nación y sus correspondientes sujetos, sino que implicaba también una actitud y una disposición de estar en el mundo”.
