La campaña presidencial de Colombia cae en el show
Durante años, los asesores de campaña han peleado por colar mensajes que reflejasen la esencia de sus candidatos —como aquel ‘Yes we can’, de Obama—, pero hoy pelean por producir 20 videos al día. El mensaje importa ya mucho menos que ese anzuelo de segundo y medio que decide si alguien sigue mirando o pasa al siguiente. La política, que primero aprendió a hablarle a la razón y luego a la emoción, es ahora puro entretenimiento. Las elecciones colombianas —siempre marcadas por el conflicto armado— quizá llegan tarde al fenómeno, pero han entrado ya de lleno en ese mundo en el que se mueven Trump, Milei o Bukele. Y a solo dos semanas de la primera vuelta, ya no es que mande la emoción, sino que se ha impuesto el espectáculo. Y en el circo de las redes, los bailes y los periodicazos, se impone el mejor actor.