Josep Torrent, ante su desahucio en la Casa Orsola: “No puede ser que un fondo decida hasta cuándo vivo en mi casa”
Ya nadie parece estar a salvo en su casa si vive de alquiler en Barcelona en un edificio de propiedad vertical. Ni que lleve 22 años en una finca regia del Eixample, sin ser vulnerable y pagando cada mes con un sueldo de funcionario. Josep Torrent, profesor de 49 años, afronta el próximo viernes el primer desahucio en la Casa Orsola, el edificio que se ha convertido en símbolo de la lucha en defensa de los alquileres y la confrontación con los fondos de inversión que compran fincas y expulsan a los inquilinos. “Yo pensaba que me jubilaría aquí”, dice recordando a sus antiguos caseros, una familia rentista que conocía a los inquilinos por su nombre y a quien si una mes le pedías una rebaja, lo aceptaba sin problema. En noviembre pasado, el día de la masiva manifestación que exigió que bajen los alquileres en Barcelona y Cataluña, el manifiesto se leyó desde los balcones de Casa Orsola.