Imprescindibles y ciudadanos de segunda
Cuidan a nuestros mayores. Sirven cañas, conducen taxis, matan a los cerdos que luego compramos troceados en la charcutería. Nos traen un sushi a la puerta de casa cuando llega el agotamiento la noche del viernes. Nos atienden en urgencias a media madrugada y se tuestan al sol para recoger naranjas para nuestro zumo. Hacen horas y horas en la carretera para transportar todo lo que necesitamos para vivir. Son trabajadores anónimos y han nacido fuera de España.