Guardiola: la ilusión de controlar el fútbol
El fútbol otorga premios al mérito y se vale de algún enredo para consagrarte como héroe, pero si le das tiempo, tiene mil artimañas para hacerte sentir una mierda. En los dos casos actúa con la misma indiferencia: es su personalidad. Esa arbitrariedad para volvernos un día grandioso y otro insignificante, es uno de sus poderes. En todo caso, por muy serio que te pongas, el fútbol es siempre arena que se escurre entre los dedos.