Goodreads, Letterboxd: cómo las plataformas de reseñas se convirtieron en la biblioteca de los veinteañeros
Maria Rubio, guipuzcoana de 23 años, ha ido al cine con tres amigos. Tras terminar la película, lo primero que hacen es comentarla, como todos. Después salen y se lían un cigarro porque “se fuman encima”. Y, por último, como si fuera un ritual, Maria se pone el pitillo entre los labios, coge el móvil y puntúa la película en una aplicación de reseñas. El resto espera a llegar a casa para hacerlo y así pensarlo bien. No se trata de una cadencia aritmética más como las que contabilizan pasos, calorías u horas de sueño. Es, literalmente, su filmoteca. Su único anclaje fijo en la sociedad líquida.