Frenar la creciente violencia contra las mujeres, una asignatura pendiente en la nueva página de la historia de Siria

“Tras el estallido de la guerra, mi marido se unió a un grupo armado. Conforme ganó poder e influencia, se volvió adicto a las drogas. Mi vida se convirtió en un infierno cuando empezó a maltratarme, golpeándome e insultándome por la más mínima razón”. Su’ad al Kayyal, una mujer de 29 años nacida en Idlib, en el norte de Siria, calló durante años los malos tratos de su marido. “Lo soporté todo para proteger a mis hijos. Pero un día, durante una discusión, me amenazó con un cuchillo de cocina. Cuando intenté quitárselo, me apuñaló en la mano y en el pie. Al salir del hospital, me fui a casa de mis padres, y ahora estoy esperando el divorcio”, detalla a este periódico.