Francia y Alemania reclaman una soberanía europea en IA frente al dominio tecnológico de EE UU y China
La Inteligencia Artificial ha dejado de ser una cuestión de innovación para convertirse en una cuestión de poder. La decisión de Estados Unidos de restringir el acceso a extranjeros a algunos de los modelos de Inteligencia Artificial (IA) más avanzados ha dado a Francia y Alemania el ejemplo que necesitaban para lanzar una advertencia clave: la dependencia tecnológica de Europa ya no es solo una cuestión económica, sino un problema de seguridad estratégica y de vulnerabilidad geopolítica. En un documento de trabajo conjunto, los dos países más poderosos de la UE reclaman una nueva política europea de soberanía digital centrada en la IA, computación en la nube y semiconductores, con el objetivo de reducir las dependencias críticas de tecnologías controladas por terceros países.