‘FireAid’: las viejas glorias al rescate del rock humanitario
Antes de que ser solidario estuviera mal visto, porque la furia contra lo woke no había estallado con esta crudeza, el mundo del rock organizaba a menudo macroconciertos por una causa. El primero lo convocó George Harrison con amigos como Bob Dylan, en ayuda de Bangladesh, en Nueva York en 1971. Pero los años dorados vinieron después, sobre todo a partir del Live Aid de 1985: fueron 16 horas de concierto en Londres y Filadelfia a la vez, televisado al mundo en directo, organizado por el músico irlandés Bob Geldof para recaudar fondos contra la hambruna en Etiopía. La fórmula se repitió, con más sedes simultáneas, en Live 8 (2005), para combatir la pobreza, y Live Earth (2007), contra el cambio climático. Otros no fueron tan globales sino con epicentro en Wembley: el del 70 cumpleaños de Mandela contra el apartheid (1988) o el homenaje a Freddie Mercury por la lucha contra el sida (1992). Y un gran elenco hizo una gira para Amnistía Internacional (1988-90), con final en Santiago de Chile recién caída la dictadura.