España no le tiene miedo a China
La política internacional ha entrado en una fase en la que todos los caminos parecen conducir a Pekín. Las recientes visitas de Donald Trump y Vladímir Putin a China no son episodios aislados, sino síntomas de una realidad más profunda: China se ha convertido en el centro de gravedad de la geoeconomía y la geopolítica mundial. Estados Unidos compite con ella, Rusia depende cada vez más de ella y Europa tiene que adaptar su estrategia. La cuestión no es si hay que relacionarse con China, sino cómo hacerlo.