Elisa Carrió, dirigente opositora: “Milei es el bufón de Trump”
En la Convención Constituyente de 1994 el discurso sobre la libertad y la igualdad de una joven e ignota abogada consiguió la atención de las elites políticas congregadas en las ciudades de Santa Fé y Paraná. Elisa “Lilita” Carrió (Resistencia, Chaco, 68 años) pertenecía a uno de los dos partidos mayoritarios —la entonces socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCR)— y se presentaba como “gordita y periférica”. Seis años más tarde, rompió con el radicalismo e inició un periplo personal con la atención pública que generaban sus denuncias contra la corrupción, sus diagnósticos apocalípticos sobre el destino del país y un estilo desbordante para profesar su fe y exponer sus pareceres con la defensa de la república en el centro de su discurso.