El viaje de Jaime Valdiris como deportado por Trump: “Es una vaina muy cruel”
A Jaime Valdiris el corazón se le iba a salir del pecho. Acababa de cruzar de Tijuana a San Diego y corría despavorido por una autopista repleta de coches. Un Ford color blanco frenó un centímetro antes de hacerle papilla. Un helicóptero de la guardia fronteriza cruzaba el cielo malva, roto por las primeras luces del amanecer. Entendió que era el momento de entregarse y se arrodilló con las manos detrás de la nuca. El policía que lo detuvo hizo una mueca cuando se enteró de dónde venía: “Pinche colombiano ratero. ¿No conoce a Donald Trump?”.