El mono que pinta
Ganamos en años de vida, cierto. Nos hacemos más largos, más anchos. Antes, en la Edad Media, ser un anciano era rozar la cuarentena, ahora apenas con esa edad somos unos mozuelos. Sin embargo, hemos perdido quizás algo de chispa. Si hablamos de nalgas, pechos, glúteos, pucheros, si desemboca un Philip Roth o un Louis-Ferdinand Céline, un Rabelais o un Villon, nos liaríamos con él a palos, azotándole, por pellizcarnos los pezones, por decir, y escribir, barbaridades, salvajadas, porque ellos escribieron a navajazos, derrochando ácido, limón, sobre las llagas.