El cómic español enseña al mundo sus maravillas (y sus miserias)
Josep Coll poseía un talento único para el tebeo. Pero hasta los genios comparten algo con el resto de mortales: la necesidad de comer. De ahí que, en los setenta, este mito que había contribuido a lanzar el cómic en España tuvo que dejarlo por la albañilería. Las viñetas se pagaban demasiado mal, como recoge su biografía en la Real Academia de Historia. Mucho ha cambiado desde entonces en el tebeo español. Puede que Coll quedara asombrado por tantos avances. Sin embargo, al pionero le sonaría familiar la situación económica de sus cientos de herederos en España: bolsillos casi vacíos, igual que los suyos.
What's Your Reaction?
Like
0
Dislike
0
Love
0
Funny
0
Wow
0
Sad
0
Angry
0
Comments (0)