Cuestionamos las relaciones convencionales, pero seguimos buscando el amor
Hace unos días, en una cafetería de Madrid, escuchaba de fondo al gran Jorge Drexler con su himno a la eterna metamorfosis de todo cuanto nos rodea, que reza “nada se pierde, todo se transforma”. También los seres humanos estamos en constante proceso de cambio y evolución. Nuestra forma de ser, de comportarnos, de ver el mundo y de interactuar con él cambia constantemente y estos cambios nos van moldeando a su vez a nosotros mismos.