Crece el consumo de casquería: de provocar rechazo a ser un producto en alza en España

Durante siglos, la casquería ha sido una de las enseñas del recetario tradicional español. Mollejas, hígado, sesos, callos, gallinejas o manitas de cerdo y cordero forman parte de la cultura culinaria nacional con más solera. Lógico, por otra parte, pues en tiempos de escasez, aprovechar al máximo la carne del animal era cuestión de mera supervivencia. Además de económica, su valor nutricional es innegable. Estos productos son ricos en hierro, proteínas, minerales —como el potasio, fósforo, selenio y zinc—, y vitaminas liposolubles A y D, por lo que son ideales para incorporarlos a una dieta equilibrada. El problema es que su aspecto es poco atractivo, y comprarlo provoca rechazo y aprehensión en muchos paladares.