Contra la Inteligencia Artificial, a favor de la conexión humana

Para escribir este artículo he tenido que buscar cómo desactivar el asistente de Inteligencia Artificial, que ha aparecido por sorpresa en mi procesador de texto. A cada palabra me sugería múltiples posibilidades, me ofrecía su ayuda, me prometía inspiración infinita. ¿Para qué pensar, para qué escribir si una máquina ya lo hace por mí? Sin embargo, no he podido completar una sola frase mientras sentía la presencia asfixiante y prejuiciosa de esta muleta digital. He experimentado un gran alivio cuando por fin he encontrado la opción de deshabilitar el asistente de IA, como si recuperase mis dedos y mi voz.