Cómo una lesión en la piel puede devenir en la inflamación de una mano

De repente, de un día para otro, un gesto insignificante como agarrar un vaso de agua se hace pesado. La mano se resiente, los dedos duelen. Uno no se lo explica. Uno se pone de mal humor, concreta Paqui Moreno, paciente de artritis psoriásica desde mayo de este año. “Aquí pasa algo”, cuenta que se dijo a sí misma, mosqueada. Los antiinflamatorios no servían, no aplacaban la hinchazón de los dedos. Amanecía otro día, se despertaba, y la mano volvía a estar “adormecida, acartonada”. Moreno sospechaba que podía padecer esta enfermedad inflamatoria inmunomediada (IMID) porque es farmacéutica y porque siempre ha tenido psoriasis, leve, pero ha sufrido algún brote: en un 80% de los casos, la psoriasis aparece antes o a la vez que la artritis psoriásica.