Cómo los restaurantes clandestinos salvaron la cocina de El Salvador
Durante años, El Salvador ha tenido uno de los índices de criminalidad más altos del mundo. Sin embargo, la gastronomía y sus actores (chefs y profesionales de la coctelería), vivían en un submundo paralelo donde trataban de seguir poniendo en valor su cocina a través de pop ups clandestinos. “La cultura del pop up se ha hecho muy popular en el país al adoptarla como un prototipo para ver si nuestros proyectos podían funcionar a futuro. Cuando empezamos hace diez años, dada la situación económica del país, no teníamos mucho capital, por lo que la manera de ver si existía la posibilidad de consolidar un restaurante era creando experiencias temporales”, explica Roberto Alas, del restaurante Kwa, el primer local que inició este movimiento de restauración itinerante en El Salvador en el 2015 y por el que han pasado gran parte de los cocineros y cocineras que hoy tienen su lugar en la gastronomía del país.