Cómo la ley Escuelas Protegidas convierte la seguridad educativa en vigilancia y confunde convivencia con control
El 2 de junio, con 105 votos a favor y 46 en contra, la Cámara de Diputadas y Diputados despachó a ley el proyecto Escuelas Protegidas. El apoyo decisivo provino, como suele ocurrir en proyectos del actual Ejecutivo, de la Democracia Cristiana; las bancadas del PS, PPD, PC y Frente Amplio votaron en contra y dejaron registradas reservas de constitucionalidad. El proyecto ingresó el 7 de abril, apenas once días después del ataque ocurrido en un colegio de Calama, y se convirtió en ley en menos de dos meses. La velocidad en su tramitación es coherente con la lógica con que fue concebido: una respuesta de emergencia ante un episodio sin precedentes.