Cantar y actuar en lenguaje de señas: una zarzuela de intérpretes sordos llena el teatro más grande de Bogotá
Vestidas de un rojo intenso, dos mujeres cantan en el escenario del Teatro Jorge Eliécer Gaitán sobre el futuro lúgubre de María la O, la mulata que acuchilló al amor de su vida, el Niño Fernando, luego de que él se casara con otra. Ana María Martín, arrodillada frente al cadáver del aristócrata, canta en un lenguaje de señas enérgico, apasionado: el amor en unos puños cruzados sobre el pecho, la ruptura en un corazón que se derrite. La soprano Gloria Casas, de pie, redobla el desconsuelo. Su voz colma de angustia a la sala teatral más grande de Bogotá. Sufren dos protagonistas: una oyente y una sorda. “María la O, ya no más cantar, hora de llorar”, “María la O, todo se acabó y jamás él volverá”, “María la O, sueña en morir”.