Canal de denuncias en el CNIO
En el artículo de EL PAÍS sobre los presuntos abusos en el CNIO por parte de su directora, se comenta que “el actual protocolo contra el acoso en el centro es de abril de 2023 y ya prevé garantías como que la identidad de los denunciantes permanezca anónima y que las denuncias sean gestionadas por abogados y comités externos”. Sería muy útil explicar que, en realidad, ese “protocolo” no viene dado por la buena voluntad de los responsables del CNIO, sino del obligado cumplimiento de la Ley 2/2023, de 20 de febrero, reguladora de la protección de las personas que informen sobre infracciones normativas y de lucha contra la corrupción. Esta ley marca cómo han de ser estos protocolos y cómo proteger de represalias a los y las denunciantes. Si los trabajadores y trabajadoras conocieran más este tipo de instrumentos (aunque la ley obligue a las empresas a darles visibilidad, estas no suelen hacerlo) los jefes con aires de dictadores se pensarían dos veces semejantes tropelías.