Buscando la sombra perdida en el Sónar Kids

El Sónar Kids ha vuelto con nueva sede y todas las entradas agotadas. Ha llovido mucho desde que se inaugurase en 2009 con unos 5.000 asistentes en el recinto del CCCB viendo a Laurent Garnier pinchando The man with the red face para niños, un hito en ese enclave del Raval que tanto añoran los nostálgicos. Tras pasar por El Port de la Selva y celebrar su última edición en 2016, el parc del Fòrum es la nueva casa para el Sónar en familia. El anfiteatro pequeño ha sido el espacio escogido para un regreso en plena ola de calor que ha acogido a unas 1.500 personas en un espacio que asomaba reducido y algo improvisado —a las 12.30 horas todavía entraban sombrillas los trabajadores de seguridad— y en el que la sombra estaba disputadísima mientras los polos naturales a cuatro euros volaban como las cervezas suelen correr en los festivales de mayores.
