Bolsos de lujo y dominación: la socióloga que se infiltró como sirvienta de millonarios
La primera familia a la que serví fue la de Catherine, la hija de Geneviève, que me llamó por teléfono dos días después de una entrevista para confirmarme que iba a contratarme. Trabajé para ella en París durante un año, junto con cinco sirvientas, durante varias horas todas las tardes, cuando los niños volvían del colegio. Además, fui con mis empleadores a su residencia de verano en China, durante dos meses de verano, en los que trabajé a tiempo completo, como au pair, junto con seis sirvientas que viven allí. Posteriormente, trabajé para otra familia, la de Margaret, Philippe y sus cuatro hijos, durante cuatro meses, varias horas diarias y durante algunos fines de semana, con dos sirvientas. Me encargaba de los deberes de los niños, de una parte de su colada, de acompañarlos en las salidas y de la cena familiar. Mi experiencia anterior como canguro de niños de todas las edades, como animadora de fiestas de cumpleaños y monitora de campamentos de verano, así como mi afición por la cocina, el deporte y las manualidades me ayudaron mucho a llevar a cabo esas tareas. En cambio, nunca había trabajado en equipo en el domicilio de mis empleadores, por lo que tuve que aprender a marchas forzadas las reglas que rigen las relaciones que precisamente andaba yo investigando.