Bellingham y ‘The Wire’
Mientras la España madridista y la antimadridista declinaban el verbo “fuck”, en estos días raros donde muchos desempolvaron el diccionario Collins para tratar de cargarse de excusas o de razones a propósito de la expulsión de Jude Bellingham en el Osasuna-Real Madrid, me acordé de una de las mejores escenas de una de las mejores series de todos los tiempos, que ya es decir. Sucede en la primera temporada de The Wire, cuando los detectives Bunk y McNulty visitan el escenario de un crimen y, comunicándose solo con dicha palabra y sus derivados (”fuck”; “fuck me”; “mother fucker...”) consiguen en cinco minutos que el espectador comprenda lo que están haciendo, es decir, descubrir, paso a paso, que los investigadores que los habían precedido no habían dado ni una en su análisis. Se la conoce, naturalmente, como “the fuck scene” y demuestra no solo la genialidad del guionista y los actores que la interpretan, sino la riqueza polisémica de la palabrota en inglés por excelencia. Lo dejo por aquí para añadir salseo a la moviola y después de saber que Jude Bellingham se quedará sin actuar durante dos capítulos por usarla cuando no debía. Viendo las explicaciones del jugador, también me acordé de otro día en el que, patrullando con la Guardia Civil de tráfico para un reportaje, paramos a un camionero que iba hablando por el móvil. Indignado, intentó convencer a los agentes de que lo que había hecho era “rascarse la oreja”. Lo dijo con tal aplomo que a mí, que había visto el teléfono con mis propios ojos por la ventanilla, casi me convence. El morro y el talento, a veces, se rozan.