Bach siempre llama dos veces
Seis obras compuestas en Cöthen hace más de tres siglos siguen siendo el Everest que todo violonchelista confía en poder escalar algún día. Durante mucho tiempo, sin embargo, fue una montaña ignota para todos, ya que las Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach permanecieron inéditas hasta 1825 y no se incluirían en el vigesimoséptimo volumen de la primera edición completa de las obras del compositor hasta 1878. Luego siguieron arrumbadas en el olvido durante varias décadas más: la grabación pionera que Pau Casals realizó en Londres y París en plena guerra civil española –¡qué paradoja!– dio a conocer a muchos aquella cima oculta tras las nubes y, como la dificultad de coronar la cumbre se mantiene intacta, hoy siguen siendo la principal vara de medir la musicalidad, la pericia técnica y la madurez de cualquier violonchelista.
