Almaraz, recta final: el CSN enciende el contador para decidir sobre la prórroga

Corría el mes de mayo de 1864 y las tierras de Virginia, a lo largo del río North Anna, eran testigo de una batalla que ha pasado a la historia de la Guerra de Secesión. Ulysses S.Grant, general en jefe de los ejércitos de la Unión, lideraba la encarnizada campaña Overland, que perseguía la toma de Richmond por tierra. Allí topó con el ejército del norte de Virginia, encabezado por Robert E. Lee. Los debates de estrategia militar aún se suceden. Lo cierto es que la defensa en forma de V invertida diseñada por el militar confederado, prueba última de su genio militar, obligó a Grant a repensar sus movimientos. Según cuentan los historiadores, solo la disentería privó a Lee de una victoria más clara en su ejercicio de resistencia. En el condado de Louisa, en esas mismas tierras en las que Estados Unidos consolidaba el modelo económico industrial sobre el agrario, 114 años después, entraba en funcionamiento una planta nuclear de vanguardia propiedad de Dominion Energy Virginia, con dos flamantes reactores Westinghouse. Sobre su futuro, no hay debate ni guerras. En octubre de 2024, la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NCR, por sus siglas en inglés) prolongaba sus licencias operativas por 20 años más. Lejos, a 6.100 kilómetros de distancia, distinta suerte podría aguardar en estos días a Almaraz, su prima lejana, central gemela de North Anna.